¡Cuidado! Con el abandono emocional

En las relaciones interpersonales sé cree que el abandono es la separación física, cuando alguno de los integrantes de la familia tomas sus cosas y se va.  Sin embargo, esa no es la única forma de abandono, también existe el abandono emocional que se da cuando un integrante del núcleo familiar pese a permanecer físicamente al lado de los otros niega el amor, el cariño, la atención y aplica la indiferencia, eso también es abandono.

La indiferencia consiste en dañar mediante la ausencia, el no intervenir o participar donde se le requiere, donde se espera de la persona algo, no sólo dejar de hacer, también cuando se ignora al otro en sus éxitos y sufrimientos.

Cuando en el hogar alguno de sus integrantes no hace lo que se espera de él o de ella daña las relaciones entre esposos, padres e hijos. La indiferencia no es una actitud pasiva, sino muy activa cuando se instala en el hogar se convierte en un veneno que lo afecta de manera grave, de a poquitos, pero mortal…

Poder determinar si este veneno está afectando la familia es crucial para intervenir y salvar las relaciones antes que sea demasiado tarde. Pero si él abandono emocional se ha colado en el hogar hay que mantener la calma.  Lo primero es identificar si efectivamente este mortal agente tóxico se ha metido en la familia, los siguientes son algunos rasgos o síntomas que delatan su presencia.

  1. El aislamiento, esa barrera del que no desea que lleguen a él o ella y menos se abre hacia los otros.
  2. No hay metas comunes, cada quien va por lo suyo, ahí se dice… este es mi sueño, mi anhelo, objetivo, etc.
  3. Se percibe un silencio que va más allá del sonido, esa carencia del otro animando y apoyando solidario, comprometido y que busca abrir canales de diálogo.
  4. Dejan de brindarse el afecto, ya nada importa… esté o no da igual, como aquel boxeador que bajó los brazos, donde el entrenador ha tirado la toalla, se renuncia al intento.
  5. La casa es tan solo un lugar de paso, donde se duerme y se come, la basura se acumula, las arañas tejen sus telas por todos los rincones, esa percepción de abandono se impregna en las paredes y los artículos de la casa, una especie de sombra que se cierne, sobre todo.
  6. El afecto se busca fuera de casa o en una mascota, las prioridades conjuntas desaparecieron, el desinterés le abre la puerta la frustración, la rabia, el pesimismo y un sin número de rencores añejos terminan por borrar las sonrisas.

Estos son solo algunos de los indicadores, pero pueden aparecer otros como lo son el adulterio, las drogas, las adicciones de todo tipo y otros lamentables males que erosionan el amor.

La buena noticia es que con la ayuda de Dios se puede luchar contra el abandono emocional y sus devastadores efectos, iniciando con un proceso de diálogo se puede sacar del refrigerador esas relaciones que se encuentran bajo cero, claro implicará un esfuerzo de todos para salvaguardar los vínculos sagrados que el Señor ha forjado desde el matrimonio o la paternidad y maternidad.

Se deben romper los muros de silencio y de indiferencia con amor, golpear al desamor donde más le duele, con el perdón, esa poderosa herramienta capaz de cambiar los corazones más duros como de piedra por unos de carne, sin el perdón es como tratar de botar un muro de concreto golpeándolo con la cabeza, imposible brindar un amor auténtico cuando en el corazón se guardan sentimientos opuestos.

Deberán acortarse las distancias y convertir nuevamente los espacios físicos en luminosas vitrinas donde brille lo bello en orden, limpieza y armonía.

Se pueden recuperar esas chispas de seducción entre los conyugues, esa alegría lozana del noviazgo que vuelva a florecer donde los hijos dejan de ser víctimas para convertirse en testigos del amor, llenando así los sendos vacíos emocionales con cariño, afecto y atención.

Renace la confianza, la compasión y la misericordia, entrelazándose nuevamente las metas y los sueños para dejar atrás las dolorosas situaciones que hirieron los corazones.

Buscar ayuda es imperativo, se requiere de un acompañamiento adecuado para superar el abandono emocional, no espere a que sea demasiado tarde, con Dios todo es posible.