Hace unos días un amigo me escribió un pensamiento que les comparto:
“El hijo le pidió dinero para salir con sus amigos a comer una hamburguesa a una venta de comida rápida; La madre cavilo por un momento:
Se sintió desconcertada y algo en sus adentros le recordó lo difícil que fue cuando aún era joven, las luchas de sus padres para salir adelante en la crianza de ella y sus hermanos, lo limitado que vivían y tener que abstenerse a tan solo mirar y muchas veces desear sin caer en la codicia, cuando se le antojaba algo recordaba las advertencias de su mamá que le decía; Cuidado me piden algo ahora que salimos porque no tengo dinero, y solo callaba…
Pero a un niño o un joven él solo salir de casa, todo cambia, hay más tentaciones a gastar y a pedir, toda imagen sea de comida u otra cosa apela a nuestras avenidas del alma (sentidos, vista, olfato, tacto, gusto y otros…) y casi que quedamos vulnerables a ceder si no tenemos dominio propio.
Basta con ir a un supermercado y estos contratan servicios de demostraciones de alimentos y con una probadita muchos cedemos a adquirir algo que no contaba en nuestro presupuesto, o nos hemos topado con personas que al momento de cancelar su cara se demuda (cambia) y muchos hablan disparates o comentan sobre los precios y salen frustrados con las ganas de haber adquirido más cosas que a la larga no necesitan.
Prioridad, es una palabra que pocos la conocen pero que miles la ejercen, significa “ventaja” puede traducirse como orden, y preferencia por las cosas que realmente importan y tienen valor, y esto en todas las circunstancias de lo que vivimos. (estudio, familia, religión, salud etc.)
Que paso con la historia de la señora, claro, le dio el dinero deduciendo que “mi hijo” no va a pasar por lo que yo viví,
Aun sabiendo que en su casa en el refrigerador y alacena había lo necesario para calmar ese apetito, o más que un capricho.
Creo que a muchos nos ha pasado y nos identificamos con estas situaciones, pero… ¿Es lo correcto? ¿Con esto estamos efectivamente enseñando a nuestros hijos a establecer prioridades?
Bendiciones
Tu Amigo y hermano Orlando”
En la sociedad del consumo resulta un reto decir no, existe una especie de código que debe seguirse al pie de la letra para ser aceptado, quien se oponga al mismo conspira contra su propia interacción social.
En el evangelio según San Lucas encontramos la siguiente frase dicha por Jesús: "Mirad y guardaos de toda codicia, porque, aun en la abundancia, la vida de uno no está asegurada por sus bienes"(Lc 12,15). Existe un peligro latente cuando se cree que con la posesión de bienes materiales podemos ser felices o peor aun cuando apartamos nuestra mirada de lo verdaderamente valioso “El Reino de los cielos” cegados por el “brillo” de la riqueza.
Por otro lado, el Señor nos advierte en el evangelio según San Mateo “Amontonaos más bien tesoros en el cielo, donde no hay polilla ni herrumbre que corroan, ni ladrones que socaven y roben. Porque donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón” (Mt 6,20-21).
Las palabras del Maestro reflejan sin lugar a dudas un camino claro a seguir, no obstante, implica cruz y renuncia, ya que es evidente la incompatibilidad entre el amor a la riqueza y el amor a Dios, mostrar a los hijos el camino de la virtud, sabiduría y dominio propio no es fácil, nadie dijo que lo sería, seguidamente les compartimos algunos concejos prácticos para la educación de los niños.
- Todo niño pequeño debe conocer los límites, un acuerdo familiar en esta materia es fundamental para el desarrollo sano de la persona.
- Una escala de valores definida donde la identidad cristiana tiene un lugar protagónico es ideal para una adecuada jerarquización de lo que es más importante frente a lo secundario.
- El testimonio de los mayores iniciando por los padres de familia es crucial en la conformación de la personalidad y la autoestima del niño.
- Debe enseñarse desde muy temprana edad el valor de las cosas, así como las posibilidades reales para sufragar ciertos gastos en miras al aprovechamiento de los recursos sin desperdicios ni caer en la mezquindad.
- Ante la diversidad de propuestas que ofrece el mercado consumista se debe enseñar al niño la diferencia entre necesidad y capricho.
- Decirle no al niño en determinadas circunstancias fortalece la templanza y la capacidad de saber esperar a sabiendas que para todo hay un tiempo.
- Eduque en desprendimiento y capacidad de compartir lo que se tiene, no hay que hacer de los niños pequeños “acumuladores” que almacenan montones de juguetes y cosas que casi o nunca usan.
- Haga limpieza en el hogar y si algún artículo tiene más de un año sin uso regálelo, despréndase de él, trate que su hijo haga lo mismo con sus juguetes y otros artículos.
- Dialogue en familia respecto a la economía del hogar y como algunos sacrificios se pueden convertir en beneficios a mediano y largo plazo.
- Nunca olvide que si usted pasó por necesidades de niño ellas forjaron su personalidad y al darle todo a sus hijos les priva del placer que se experimenta al alcanzar una meta anhelada y por la cual se debe hacer algún sacrificio.
Finalmente, mirando en retrospectiva la reflexión de don Orlando será necesario hacer un mayor esfuerzo en la educación de los niños de hoy para poder cifrar nuestras esperanzas en el mañana, las generaciones venideras enfrentarán retos aún mayores en la crianza de sus hijos. La oración y una participación activa y constante en la vida de Iglesia son los pilares que sustentan a la familia en aras de un mañana mejor.
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