Pastoral Familiar Salesiana

Pastoral Familiar Salesiana (23)

Cuenta una historia que un matrimonio decidió hacer un paseo, al llegar a la playa María preguntó a José en qué lugar había puesto el bloqueador solar, pues ella en casa había insistido cuán importante era llevarlo al viaje.

José respondió: Lo olvidé en la puerta de casa mientras cargaba más cosas en el auto…

María se puso furiosa pues su piel es muy blanca y eso implicaba que no podía exponerse al sol, discutió con su esposo y le recordó cuantas veces le pidió ese simple favor, ella estaba indignada, furiosa y decepcionada por el despiste de su conyugue al punto que le gritó ofendiéndole gravemente.

José ofendido se agachó y con una pequeña rama escribió en la arena “Hoy María mi amada esposa me ha insultado” ella lo miró, pero era tal su furor que no dijo nada.

Entretenidos en el problema una ola vino y arrastró sus cosas, José corrió a salvarlas, pero no pudo con la corriente de resaca, María gran nadadora, sin pensarlo dos veces se lanzó al agua y salvó a su esposo de morir ahogado.

Al recuperarse José tomó un desatornillador del auto y escribió en una gran roca “Hoy María mi amada esposa me ha salvado la vida”

Intrigada María preguntó ¿Por qué al insultarte escribiste en la arena y ahora escribes en una roca?

A lo cual José respondió: Cuando alguien nos ofende debemos escribir en la arena para que las olas del olvido y el perdón se encarguen de borrarla y olvidarla. En cambio, cuando alguien nos ayuda es algo grandioso y es preciso grabarlo en la roca de la memoria y el corazón, donde ninguna ola, tormenta o fenómeno podrá borrarlo nunca.

Proteger la familia es como escribir en la roca, es la decisión más determinante de la vida ya que si no protegemos uno de los más hermosos dones que Dios nos ha dado nos exponemos a perderla.

La familia como fundamento de la sociedad y primera comunidad natural es a su vez Iglesia doméstica, el ser humano por naturaleza está impulsado a convivir y es precisamente en esta cercanía que desarrolla su dignidad y su libertad con un lenguaje llamado el amor.

El hecho de que la familia es un regalo de Dios puede evidenciarse desde el Génesis, cuando el Creador dice: «Por eso abandonará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y serán los dos una sola carne» (Gen 2,24). En palabras de Jesús la sagrada unión de los esposos queda patente cuando declara «¿No habéis leído que el Creador, desde el comienzo, los hizo varón y hembra, y que dijo: Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, ¿y los dos se harán una sola carne?" (Mt 19, 4-5)

El Papa Pablo VI nos recuerda en la Encíclica Humanae Vite el verdadero sentido de la familia:

“El matrimonio no es, por tanto, efecto de la casualidad o producto de la evolución de fuerzas naturales inconscientes; es una sabia institución del Creador para realizar en la humanidad su designio de amor. Los esposos, mediante su recíproca donación personal, propia y exclusiva de ellos, tienden a la comunión de sus seres en orden a un mutuo perfeccionamiento personal, para colaborar con Dios en la generación y en la educación de nuevas vidas. En los bautizados el matrimonio reviste, además, la dignidad de signo sacramental de la gracia, en cuanto representa la unión de Cristo y de la Iglesia” (HV #8)

Podemos afirmar por tanto que la familia es un reflejo de ese amor plenamente humano, sensible y espiritual al mismo tiempo, destinado a mantenerse y a crecer mediante las alegrías y los dolores de la vida cotidiana, de forma que los esposos se conviertan en un solo corazón y en una sola alma y juntos alcancen su perfección humana.

Entendido el origen de la familia en el amor de los esposos, comprendemos por que se dicen mutuamente: “Me entrego a ti y prometo serte fiel en la prosperidad y en la adversidad, en la salud y en la enfermedad, y así amarte y respetarte todos los días de mi vida” (Rito del matrimonio)

La filiación conyugal no exime a la familia de problemas, amenazas y riesgos. Es por esto que conviene proteger la familia desde su concepción en el matrimonio para lo cual quiero compartir algunas pautas a seguir en ese cuidado:

1. Es necesario una adecuada preparación de los novios para el matrimonio que contenga no solo los principios doctrinales sino las orientaciones que un equipo experimentado pueda aportar en la catequesis prematrimonial.

2. Los esposos requieren acompañamiento, como aprendices los recién casados deben buscar el apoyo de consejeros debidamente preparados para prestar ayuda en los primeros años de la unión.

3. La apertura a la vida es comprendida como esa decisión de los cónyuges de tener hijos, criarlos de forma adecuada y acompañarlos en el camino a su realización personal, espiritual y familiar.

Una realidad inevitable son los problemas y las múltiples vicisitudes de la vida que ponen a prueba la sostenibilidad de la vida conyugal y familiar, es la presencia del dolor, del mal, de la violencia que rompen la vida de la familia y su íntima comunión de vida y de amor.

En la Sagrada Escritura Dios nos muestra a familias que están en crisis o en medio de algún dolor (Adán y Eva con sus hijos Caín y Abel, las diferentes problemáticas de las familias de los patriarcas Abrahán, Isaac y Jacob, David y su adulterio con Betsabé, entre otras muchas) mostrándoles a todos la meta del camino (la vida eterna), cuando Dios «enjugará las lágrimas de sus ojos. Ya no habrá muerte, ni luto, ni llanto, ni dolor» (Ap 21,4).

Resplandece la vida eterna como ese objetivo por encima del dolor humano, pero también el Padre amoroso alienta a las familias a perseverar frente al individualismo que desvirtúa los vínculos familiares y acaba por considerar a cada componente de la familia como una isla, esa famosa escena de la familia que almuerza estando cada uno en una habitación distinta embobados frente a una pantalla o peor aun cuando estando todos en la misma mesa pero distantes pues cada uno medita sus prioridades, a esto le llamamos desintegración familiar. Ciertamente los esposos pueden vivir un verdadero divorcio emocional pese a dormir en la misma cama, siendo sus hijos testigos de esta ruptura, sazonada por un silencio que mata.

Otro enemigo que asecha la familia es el descalabro moral de una sociedad que apuesta a una libertad sin responsabilidad, una actitud centrada en el placer y lo pasajero, donde se erigen ídolos en la cultura del erotismo, el dinero fácil y la fama de aquel que consume drogas e invita a los jóvenes a caminar como un rebaño sin criterio, capaz de asombrarse por una bacteria encontrada en Marte pero que es insensible ante la muerte de millones en el genocidio abortista.

Cuando Dios envió a su Hijo al mundo lo hizo en el seno de una familia, porque a falta de la misma, se crea en la persona que viene al mundo una carencia preocupante y dolorosa que pesará posteriormente durante toda la vida. Jesús fue acogido con amor por María la virgen que dijo sí a Dios y José el hombre justo que comprendió el lenguaje de Dios en sus sueños. La familia es la comunidad fundamental sobre la cual se apoyó nuestro Señor Jesús, siendo un niño frágil halló cobijo en el pesebre, en la humildad de un matrimonio sustentado por un carpintero y una joven madre.

“Qué indispensable es el testimonio de todas las familias que viven cada día su vocación; cuán urgente es una gran oración de las familias, que aumente y abarque el mundo entero, y en la cual se exprese una acción de gracias por el amor en la verdad, por la «efusión de la gracia del Espíritu Santo», por la presencia de Cristo entre padres e hijos: Cristo, redentor y esposo, que «nos amó hasta el extremo» (cf. Jn 13, 1). Estamos plenamente persuadidos de que este amor es más grande que todo (cf. 1 Co 13, 13); y creemos que es capaz de superar victoriosamente todo lo que no sea amor” (Carta a las Familias San Juan Pablo II, 1994)

El Magisterio de la Iglesia ha nutrido de abundantes recursos a los que buscamos el bien de las familias e insiste en la “urgente necesidad de la oración” para tiempos de calamidad no hay espacio para la queja, la decepción y la renuncia. La familia orante es el bastión desde el cual se tejen los milagros, clamar a Dios con fe y esperanza es una forma de proteger a la familia del desánimo, la amargura y la depresión.

En la vida de San Juan Bosco miramos un ejemplo de gran valor para las familias que sufren, dice que después de quedar viuda su madre muchas veces alimentó a la familia mientras tuvo con qué hacerlo. Después entregó una cantidad de dinero a un vecino, llamado Bernardo Cavallo para que fuese en busca de comestibles. Rondó éste por varios mercados, más nada pudo encontrar ni a precios abusivos. Volvió al cabo de dos días, hacia el anochecer. Todos le esperaban, pero cuando dijo que volvía con el dinero en el bolsillo y que no traía nada, el miedo se apoderó de todos, ya que, dado el escaso alimento que habían tomado aquel día, eran de temer las funestas consecuencias del hambre para aquella noche. Mi madre, sin apurarse, pidió prestado a los vecinos algo que comer, pero ninguno pudo ayudarla.

-Mi marido -añadió entonces- me dijo antes de morir que tuviera confianza en Dios. Venid, hijitos míos, pongámonos de rodillas y recemos.

Tras una corta plegaria, se levantó y dijo:

-Para casos extraordinarios, medios extraordinarios.

Fue entonces a la cuadra, en compañía del señor Cavallo, mató un becerro y haciendo cocer una parte a toda prisa, logró aplacar el hambre de la extenuada familia. Días más tarde pudo proveerse de cereales, traídos de muy lejos, a precios enormes. (Memorias para el Oratorio, San Juan Bosco)

Las familias no estarán exentas de los problemas, sin embargo, debemos recordar que no estamos solos, el mismo Dios que liberó a su pueblo de la cautividad en Egipto es capaz de romper las cadenas que atan a las familias en la actualidad.

La esperanza es recibir al Dios verdadero y conocerlo, en la Carta a los Efesios: antes del encuentro con Cristo, los Efesios estaban sin esperanza, porque estaban en el mundo «sin Dios». No fue sino hasta su conversión auténtica que comprendieron la esperanza, nosotros que hemos vivido en un contexto con Dios y buscamos relacionarnos con Él corremos el riesgo de acostumbrarnos a oír su Palabra, sin aplicarla a la vida, es imperativo escuchar a Dios en la Sagrada Escritura, su Revelación es camino de salvación y sustento de la esperanza aun en medio de la tribulación.

“La grandeza de la humanidad está determinada esencialmente por su relación con el sufrimiento y con el que sufre” (Encíclica Spe Salvis # 38, Papa Benedicto XVI, 2007) Porque es mediante la fe que podemos mirar al Señor en medio de las dificultades como lo dijo a Josué «¿No te lo he ordenado yo? ¡Sé fuerte y valiente! No temas ni te acobardes, porque el Señor tu Dios estará contigo dondequiera que vayas». (Jos 1,9) Es en todo lugar y momento, eso incluye el hoy, la pandemia, la dificultad económica y los demás problemas que salen a nuestro paso, «Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio» (Tim 1,7) Ánimo, aunque se estrechen los caminos Dios hará milagros, cree y ten fe “En el mundo tenéis tribulación; pero confiad, yo he vencido al mundo». (Jn 16,33b)

La más grande de las victorias fue escrita con sangre en la cruz del calvario, y por ella somos salvos, Jesús ha resucitado victorioso, ha vencido a la muerte y las familias pese a estar a prueba son el reflejo de Dios, que es familia Padre, Hijo y Espíritu Santo. No estamos solos y la mejor manera de proteger la familia es depositándola en las manos de Dios, confiando en Él y viviendo conforme a sus enseñanzas.

Llega la gran hora de la Iglesia, de las familias, de los esposos y para toda la humanidad es tiempo de fe y esperanza, unamos nuestras oraciones por las familias y confiemos en la ayuda de Dios.

Introducción: Sería genial que nuestra pareja viniera acompañada de un manual de instrucciones, donde descubramos la mejor manera de hacerles felices, mantenerlas enamoradas por siempre de nosotros, ser para ellas la respuesta a todas sus oraciones, conocer su anatomía, psicología, fobias, miedos, deseos y un sin número de elementos que desconocemos de su naturaleza, espiritualidad y mentalidad.

Hablando de ese manual…No se ilusione ese manual no existe… y por eso estamos aquí, en definitiva, aunque algunos nos preciamos de conocer a nuestras parejas, es más lo que desconocemos de ellas que lo que verdaderamente conocemos.

Por estas razones decimos con frecuencia que el “amor duele” ¿Quién no ha sufrido alguna vez por estar con la persona equivocada, por sentir un bajón en el deseo o simplemente por la caricia que nunca llegó?

No hay nada más hipersensible que el amor, nada más arrebatador, nada más vital.

San Pablo un hombre casto o célibe escribió lo siguiente respecto al amor:

Aunque repartiera todo lo que poseo e incluso sacrificara mi cuerpo, pero gloriarme, si no tengo amor, de nada me sirve.

El amor es paciente y muestra comprensión. El amor no tiene celos, no aparenta ni se infla. No actúa con bajeza ni busca su propio interés, no se deja llevar por la ira y olvida lo malo.

No se alegra de lo injusto, sino que se goza en la verdad. Perdura a pesar de todo, lo cree todo, lo espera todo y lo soporta todo.

El amor nunca pasará. 1Cor 13, 3-8a

Hablando de amor podemos afirmar que es una experiencia afectiva conformada por un conjunto de variables que se entremezclan de forma compleja. Sentir el amor es más fácil que explicarlo, pero cuidado con caer en los sentimentalismos, puede ser una actitud peligrosa e ingenua.

El amor es una experiencia racional que nos enviste cuando el deseo se impone al pensamiento o la realidad.

Primeramente, definamos el amor para encontrar sentido a esta tarea.

¿Qué es para usted el amor?

 

El amor no es solo pasión, ternura, amistad, erotismo, apego, enamoramiento, simpatía, afecto, compasión, deseo y expresiones utilizadas para definirlo.

Según el pensamiento griego el amor se puede entender mejor desde sus tres diferentes dimensiones, eros, phília y ágape.

Eros

Es deseo sexual, enamoramiento, amor pasional. Lo más importante es el YO que anhela, que apetece, que exige.

Pero esta dimensión puede ser egoísta en el amor:

"Te quiero poseer". "Quiero que seas mía", "Te quiero para mí",

Eros puede ser el causante de mucho placer, pero también de mucho dolor si no se controla.

Es el amor que duele, el que se relaciona con la locura y la incapacidad de controlarse.

No podemos prescindir de eros, el deseo es energía vital en cualquier relación. Es la respuesta al instinto natural de procreación es un don divino si se vive en las circunstancias adecuadas y con la persona adecuada.

El eros bien llevado no sólo evoluciona hacia la philia de pareja (amistad con deseo), sino que también suele manifestarse de manera amable como dos personas que se encuentran, se comparten y se disfrutan mientras hacen y deshacen el amor.

Eros no alcanza por sí mismo a configurar un amor completo, porque siempre vive en la carencia, siempre le falta algo.

A este respecto conviene identificar qué significa el acto sexual en la pareja:

1. Da plenitud a su femineidad o masculinidad, fortalece la imagen de sí mismo, toda persona gusta sentirse deseada por su conyugue, ninguna persona es feliz sintiéndose fracasada en la alcoba o usada como un objeto de placer.

2. La seguridad de sentirse amado por su pareja le permite disfrutar de su compañía con un amor romántico y latente con detalles y consideraciones.

3. Le permite satisfacer su instinto sexual.

4. Relaja el sistema nervioso y permite la liberación del estrés de forma satisfactoria y natural.

5. La experiencia cumbre o clímax acrecienta su satisfacción personal y hace de la relación un acto de disfrute mutuo.

Esta sana vivencia de la experiencia sexual conducirá a una armonía mental y emocional de la pareja que se reafirma con cada acto conyugal.

Nuevamente San Pablo nos dice:

No se nieguen ese derecho el uno al otro, a no ser que lo decidan juntos, y por cierto tiempo, con el fin de dedicarse más a la oración. Después vuelvan a estar juntos, no sea que caigan en las trampas de Satanás por no saberse dominar. 1 Cor 7,5

 

Philia

Es la amistad, en nuestro caso "amistad de pareja", el llamado "amor conyugal" o la amistad marital.

La philia trasciende el YO para integrar al otro como sujeto: YO y TÚ,. A pesar del avance, en philia, la benevolencia no es total porque la amistad todavía es una forma de amarse a sí mismo a través de los amigos. La emoción central no es el placer como deseo acaparador, sino la alegría de los que comparten: la reciprocidad, pasada bien, estar tranquilos.

Mientras eros decae y resucita de tanto en tanto, philia se profundiza con los años, si todo va bien.

Philia es indispensable en la construcción de sueños compartidos, tareas diarias y solidaria asistencia cuando se requiere un hombro para llorar o una mano para salir adelante.

Pero de ninguna manera philia excluye a eros: lo serena y lo regula.

En las relaciones más o menos estables hacemos más uso de philia que de eros, pero ambos son indispensables para conformar un vínculo estable.

Así deben también los maridos amar a sus esposas como aman a sus propios cuerpos: amar a la esposa es amarse a sí mismo. 29 Y nadie aborrece su cuerpo; al contrario, lo alimenta y lo cuida. Ef 5,28a

 

Ágape

Es el amor desinteresado, la ternura, la delicadeza, la no violencia. No es el YO erótico que arrasa con todo, ni el YO Y TÚ del amor amistoso, sino el amor: de entrega: el TÚ puro y descarnado.

Es la dimensión más limpia del amor, es la benevolencia sin contaminaciones egoístas.

La dimensión del amor Ágape puede compararse al amor de Jesús que lo da todo sin pedir nada a cambio, que se sacrifica y no siente egoísmos.

 

Atención

Debemos estar atentos ante una posible alteración afectiva por ejemplo cuando sentimos que no somos deseados o que ya no deseamos a nuestra pareja, o cuando el aburrimiento se hace cada vez más patente y la alegría es escasa, y cuando las faltas de respeto y el egoísmo comienzan a hacerse frecuentes o de cualquier combinación de ellos que resulte.

¡Cuidado! Estamos a las puertas de un amor disfuncional.

Algunas personas intentan resignarse a un amor inconcluso, pero tarde o temprano, el déficit termina por alterar la relación y la tranquilidad personal ¿Amor de pareja sin deseo?: lo dudo, o entonces es otra cosa.

¿Convivir con el enemigo?: insostenible

 

¿Despreocuparse por el bienestar de la persona amada?: demasiado cruel.

Insisto: sólo en la presencia activa e interrelacionada del deseo, la amistad y la compasión, el amor se realiza.

El amor incompleto duele y enferma.

No es posible configurar un amor Frankenstein y creer que seremos felices.

Cuanto más disgregados estén los componentes del amor, mayor será la sensación de vacío y desamor.

La vaciedad y la frustración conducen al pecado, nunca olvides que con la ayuda de Dios puedes salir adelante:

"En cualquier cosa que hagas, tenlo presente: él aplanará tus caminos. No te creas el más sabio: ten el temor de Yahvé y mantente alejado del mal. Eso será un remedio para tu cuerpo, y allí encontrarás el vigor." Prov. 3, 6-8

Conclusión

La belleza del amor conyugal es una experiencia que todos debemos anhelar y proteger a diario, no renuncie a ser feliz con su pareja, hay días malos y eso todos lo sabemos, pero hay un Dios que vela por nosotros.

“Pero Dios es fiel y no permitirá que sean tentados por encima de sus fuerzas. En el momento de la tentación les dará fuerza para superarla”. 1 Cor 10, 13b

Ahora nos corresponde asumir un compromiso ante Dios, nosotros mismos y nuestras parejas, esa es la alianza de amor.

En la época actual en la que vivimos, se puede definir la infidelidad como un fenómeno que no ayuda a la construcción del amor en la familia. Uno de los principales retos que tienen que enfrentarse los matrimonios y las parejas, son las expectativas que pueda tener el uno u otro sobre las necesidades de si misma o mismo.

Es por ello, que muchas veces en las relaciones de pareja se espera que esta la amistad perfecta, la compañía sentimental, la persona con la cual se pueda conversar, sonreír, disfrutar de la vida, sin embargo, se siente una gran decepción cuando esto no sucede.

La infidelidad entonces es una forma problemática de intentar suplir una necesidad a nivel de pareja, lo cual indica que algo no está caminando de la mejor forma, ya sea a nivel personal o de pareja.

¿Qué ocurre cuando se comete infidelidad?

La infidelidad se entiende cuando una persona, con una relación de pareja “estable”, se implica en un contacto intenso de duración variable con otra persona, siendo clarísimos en que no envuelve específicamente, relaciones sexuales, sino mensajes de texto, comentarios en Facebook, insinuaciones o invitaciones a bailar, comer, entre muchos otros.

Sin lugar a duda, la infidelidad conlleva sentimientos de culpa por la traición, temor a ser descubierto, además de miedo a perder lo que se posee, y una irrefutable necesidad de justificarse.

La persona infiel entonces, a través del conflicto y el enfado, aumenta la distancia emocional y personal, con su pareja, lo que disminuye su sentido de responsabilidad, manteniendo distancia suficiente con el otro u otra, para permitir continuar con la aventura.

Antes de suscitarse el evento, algunas señales se presentan, surgen sospechas, menor confianza, mentiras y mayores conflictos, que a su vez llevan a reencuentros de pareja, seguidas de decepción o agravamiento del conflicto.

La infidelidad, constituye un comportamiento que provoca un distanciamiento con los miembros de la pareja, las hijas e hijos, y las respectivas familias de origen, produciéndose diferentes sensaciones y sentimientos como, por ejemplo: deseo, decepción y engaño, pero también miedo y culpa.

Crea un déficit en el nivel de intimidad que resulta dañino y tiende a tener un efecto profundo y negativo sobre los individuos, el matrimonio y los hijos en la familia.

Así bien, podemos entender que la infidelidad más allá del acto esconde algunas señales (hechos) importantes, como lo son:

-Una señal de que la relación no va bien. Una infidelidad constituye la evidencia de un problema en la pareja, es indicadora de que la pareja como conjunto necesita “algo más” o algo diferente en su interacción, y en su vida en general; y por tanto necesita cambiar.

-En algunos casos también tiene que verse como un mensaje indirecto a la pareja, ya que una aventura amorosa puede ser un mensaje dirigido al cónyuge, un llamamiento de mayor atención, una sugerencia de cambio sobre cómo le gustaría que fuese la relación.

-La infidelidad lleva un impacto positivo al individuo, mayor autoestima, confianza en si misma o mismo, y autonomía, dado que la infidelidad no solo se trata de una traición a la pareja, sino también de anhelos, ilusiones, búsqueda de conexión emocional, seguridad y libertad.

-La infidelidad también puede representar, una manera de contrarrestar la desilusión, el vacío y la frialdad.

La infidelidad, está más estrechamente vinculada al tema sexual, sin embargo, si bien las relaciones extraconyugales involucran casi siempre este aspecto, no necesariamente es siempre de esta forma, ya que se puede iniciar una aventura atraídos por el deseo sexual, o también por deseo de mayor intimidad, conocimiento, novedad, entre otros elementos.

Es por esto por lo que la infidelidad, supone una experiencia realmente complicada y devastadora, para el individuo, la pareja y la familia.  Genera una serie de sentimientos que abarcan desde los celos, la decepción, mucha ansiedad y culpa. Supone una experiencia desestabilizadora y demuestra la ineficacia para resolver problemas en la pareja, llegando a generar entre el 20% y 30% de los motivos que llevan al divorcio.

Por último, en el tema de la infidelidad, se tiene que entender que lo que evidencia es que esta se da por múltiples factores, pero sobre todo que nace desde los dos miembros de la pareja; si la infidelidad se piensa en términos individuales va ser muy difícil poder salir de esta, sin lugar a dudas y aunque sea muy difícil de aceptar, la infidelidad se da por motivos que nace de la propia relación de la pareja, de alguna forma uno o varios aspectos de la pareja no están teniendo el rumbo esperado, por tanto, el primer paso para superar una infidelidad es entender que ambas personas en la relación con sus acciones o no acciones tuvieron partida en el evento suscitado.

Como tal, la infidelidad tiene efectos realmente complicados en la familia, sufre la pareja, pero sobre todo desde una perspectiva terapéutica, los que llevan en muchos casos un gran peso son las hijas y los hijos, ya que estas y estos ven derrumbados sus sueños de familia estable, además de tener que adaptarse a la idea de vivir con uno y otro cónyuge, esto en cuanto la infidelidad conlleve la separación de la pareja.

Es muy común, en las atenciones diarias que las y los estudiantes presenten algunos desajustes emocionales, derivados por múltiples motivos, no obstante, uno de los que más carga, y desestabiliza son los problemas entre los padres y la imposibilidad de hacer algo para ayudar.

En  caso de que se diera un divorcio por este tema, esto conlleva un nuevo ajuste del sistema familiar, con quien se van a quedar las hijas y los hijos, como se van a reorganizar para las visitas, los fines de semana e inclusive en el ámbito económico.

Es sumamente complicado para las hijas e hijos, cuando mamá y papá, después de una infidelidad se separan, pero sobre todo es mucho más complejo, cuando derivado de esta separación las obligaciones parentales comienzan a tambalearse, por lo tanto, algunos de los aspectos prácticos a tomar en cuenta cuando se deriva una separación:

  • Entender que una separación de la pareja no conlleva una desatención de las labores parentales, sin importar que hijas o hijos se queden con papá o con mamá, estas y estos siempre van a necesitar el apoyo, el cariño, la escucha, el amor de ambos, cuando se es madre o padre es una labor que se va a ejecutar durante toda la vida, hay que recordar, si usted es madre o padre, es un vínculo que nunca se va romper.
  • Es esencial que la madre y el padre, se encarguen de autoorganizarse sobre las labores parentales y los nuevos ajustes que devienen al sistema familiar, ya que uno de los elementos más sintomáticos para las chicas y los chicos, es ser el intermediario de información entre la madre y el padre, ambos tienen la obligación de comunicarse y arreglarse los aspectos de sus hijas e hijos, sin tener que mediar ellas o ellos, ya que la decisión de ser padres nació de la pareja.
  • Límites claros, es imperante que, aunque madre y padre estén separados puedan hablar un mismo idioma en el tema de las reglas y los límites, ya que cuando se da una discrepancia en estos, alguno de los padres comienza a convertirse en el malo de la película, y la contraparte termina siendo casi que un amigo de las chicas y chicos, es esencial que se puedan tomar decisiones en conjunto en pro del desarrollo y el bien común de todas y todos.
  • No desacredite a la contraparte de la pareja, hay que entender que la infidelidad está ligada a la pareja, y las hijas e hijos, necesitan seguir teniendo la imagen de madre y de padre correcta, no achaque los errores cometidos por medio de las hijas y los hijos, o se utilicen como aliados, no es justo para las chicas y los chicos tener que cargar con un peso que no les toca, y sobre todo no es justo tener que crear una imagen que no es específicamente la real, no quiere decir que si una persona no logro funcionar como pareja, necesariamente tiene que ser mala madre o mal padre.

Es por tanto, que todo lo mencionado anteriormente es importante que la familia lo valore, y que se puedan entender que dentro de todos estos procesos, la familia no se encuentra, sola, hay muchos servicios que la familia puede recurrir, con el fin de mitigar los efectos de la separación o sobre todo para luchar por la recuperación y fortalecimiento de la estructura familiar, parte de estos servicios,  en Cedes Don Bosco, se cuenta con las compañeras y compañeros del PSICOE; desde su rol de Orientadores y Psicólogos, que con su experticia y conocimiento del tema puede ayudar al sistema familiar a sopesar esta situación de una manera menos desestabilizadora de la familia.

Esta frase que se presenta en la última película sobre la biografía de Don Bosco (del director Ludovico Gasparini) ilustra el discernimiento vocacional que hace nuestro santo ante varias opciones pastorales, una vez ordenado en 1841.

Don Bosco era un hombre de realidades. Él mismo había sufrido la pobreza, el hambre que obligaba a miles de muchachos a emigrar de sus pueblos (de Asti, o de otros lugares del Monferrato, o suizos o de Biella y Novara, de Lombardía y del Valle de Aosta) hasta Turín para buscar empleos que les permitieran  llevar comida a sus hogares; muchos de ellos eran huérfanos, pues era común que los jefes de hogar murieran en las guerras  civiles por  la unificación de Italia  o por enfermedades desconocidas para los campesinos pobres. No faltaban los muchachos que, al no encontrar empleo, robaban para conseguir el alimento, o quienes en un ambiente contaminando por la malicia, por la promiscuidad sexual o la corrupción de algunos adultos, caían presos en las peores condiciones.

 Guiado por Don Cafasso, un director espiritual sensible a las necesidades de los muchachos más pobres, Don Bosco tiene la oportunidad de visitar cárceles de jóvenes (entre 12 y 18 años) y experimentar los muchos peligros a los que estaban expuestos esos pequeños delincuentes; “ Constaté en muchas ocasiones que las recaídas de muchos se debían a que estaban completamente abandonados. Fue cuando pregunté... y si estos chicos allá afuera tuvieran un amigo que se interesara por su bien, los acompañara y los instruyera en la religión los días festivos, ¿No reduciría el número de los que vuelven a la cárcel?

Fue a partir de esta providencial inquietud que Don Bosco, de nuevo, se puso en manos de  Don Cafasso, quien lo orientó en el descernimiento vocacional de su misión y de su pastoral preventiva. El mismo Cafasso orienta a Juan para que haga un Oratorio en los patios de la Residencia Eclesiástica. En efecto el encuentro entre el santo y Bartolomé Garelli marca el inicio de la entrega total de Don Bosco para los jóvenes.

Con el tiempo la Residencia Eclesiástica no fue suficiente para albergar a la creciente cantidad de muchachos que buscaban un momento de encuentro: con Dios a través de los sacramentos, con sus amigos, con una familia que no tenían y, ante todo, con Don Bosco, un amigo, un padre, un sacerdote y un educador. El 20 de octubre de 1844, Don Bosco y sus jóvenes emigran al “Refugio”, una obra erigida por la Marquesa de Barolo para las muchachas pobres de Valdocco y de las que él era capellán. Inician así un éxodo oratoriano, originado por la cantidad de muchachos, los alborotos que generaban y, sobre todo, por el temor de las autoridades civiles de que el sacerdote organizara un grupo contra el gobierno con los chicos delincuentes y peligrosos. Es importante recordar que ésta es unan época de crisis política. La unificación de Italia y la secularización, suscitaron múltiples brotes violentos. Sin embargo, la preocupación de nuestro santo fue siempre la de formar a sus jóvenes para que fueran buenos cristianos y honrados ciudadanos, darles una parroquia, una casa, un patio y una escuela; Don Bosco se mantenía al margen de las situaciones partidistas políticas, no así de la realidad social y económica de los turinenses ni de los conflictos que afectaban a la iglesia; él, ante todo, fue sacerdote.

Un sabio maestro se encontró frente a un grupo de jóvenes que se declaraban en contra del matrimonio. Los muchachos argumentaban que el romanticismo constituye el verdadero sustento de las parejas y que es preferible acabar con la relación cuando éste se apaga en lugar de entrar a la hueca monotonía del matrimonio.

El maestro les escuchó con atención y después les relató un testimonio personal:

Mis padres vivieron 55 años casados. Una mañana mi mamá bajaba las escaleras para prepararle a papá el desayuno cuando sufrió un infarto y cayó. Mi padre la alcanzó, la levantó como pudo y casi a rastras la subió a la camioneta. A toda velocidad, condujo hasta el hospital mientras su corazón se despedazaba en profunda agonía. Cuando llegó, por desgracia, ella ya había fallecido.

Durante el sepelio, mi padre no habló, su mirada estaba perdida. Casi no lloró. Esa noche sus hijos nos reunimos con él. En un ambiente de dolor y nostalgia recordamos hermosas anécdotas. Él pidió a mi hermano teólogo que dijera algunas reflexiones sobre la muerte y la eternidad. Mi hermano comenzó a hablar de la vida después de la muerte. Mi padre escuchaba con gran atención. De pronto pidió que lo llevasen al cementerio.

"Papá" respondimos "¡Son las 11 de la noche! ¡No podemos ir al cementerio ahora!" Alzó la voz y con una mirada vidriosa dijo:

- "No discutan conmigo por favor, no discutan con el hombre que acaba de perder a la que fue su esposa por 55 años".

Se produjo un momento de respetuoso silencio. No discutimos más. Fuimos al cementerio, pedimos permiso al velador y, con una linterna llegamos a la lápida. Mi padre la acarició, oró y nos dijo a sus hijos que veíamos la escena conmovidos:

- "Fueron 55 buenos años...¿saben?, Nadie puede hablar del amor verdadero si no tiene idea de lo que es compartir la vida con una mujer así".

Hizo una pausa, se limpió la cara y continuó:

- "Ella y yo estuvimos juntos en todo. Alegrías y penas. Cuando nacieron ustedes, cuando me echaron de mi trabajo, cuando ustedes enfermaban. Siempre estuvimos juntos. Compartimos la alegría de ver a nuestros hijos terminar sus carreras, lloramos uno al lado del otro la partida de seres queridos, rezamos juntos en la sala de espera de muchos hospitales, nos apoyamos en el dolor, nos abrazamos y perdonamos nuestras faltas... hijos, ahora se ha ido y estoy contento, ¿saben por que?, porque se fue antes que yo, no tuvo que vivir la agonía y el dolor de enterrarme, de quedarse sola después de mi partida. Seré yo quien pase por eso, y le doy gracias a Dios. La amo tanto que no me hubiera gustado que sufriera".

Cuando mi padre terminó de hablar, mis hermanos y yo teníamos el rostro empapado de lágrimas. Lo abrazamos y él nos consoló:

- "Todo está bien hijos, podemos irnos a casa; ha sido un buen día". Esa noche entendí lo que es el verdadero amor. Dista mucho del romanticismo y no tiene que ver con el erotismo. Más bien es una comunión de corazones que es posible porque somos imagen de Dios. Es una alianza que va mucho más allá de los sentidos y es capaz de sufrir y negarse cualquier cosa por el otro".

Cuando el maestro terminó de hablar, los jóvenes universitarios no pudieron debatirle. Ese tipo de amor les superaba en grande. Pero, aunque no tuviesen la valentía de aceptarlo de inmediato, podían presentir que estaban ante el amor verdadero. El maestro les había dado la lección más importante de sus vidas.

Anónimo.

Dios creó al hombre por amor y para el amor. El amor por tanto es la vocación fundamental y original de todo hombre. El amor humano también abarca al alma, porque el hombre está llamado al amor en su totalidad: en el cuerpo y en el alma. El amor humano es una donación exclusiva y permanente de los esposos, con los actos propios y exclusivos de ellos. Ese amor también alcanza al núcleo íntimo, espiritual de la persona, y no constituye simplemente una manifestación biológica como sería el caso de los animales.

Es de resaltar que también existen personas que alcanzan la plenitud del amor desde su castidad y el celibato, cuando se donan a los otros de la misma forma en que Cristo se donó a la humanidad, muchas son las vocaciones que Dios suscita para la realización y la plena vivencia del amor, siempre de conformidad a la vivencia del evangelio.

La donación total de un hombre y una mujer que se aman alcanza la plenitud en el matrimonio. Allí se dan las condiciones de estabilidad necesarias para la procreación y educación de los hijos y para el crecimiento y despliegue del amor de los esposos. Al referirnos al amor conyugal entendemos que sólo se puede realizar en la unión estable y permanente del hombre y la mujer. Pero caben otras formas de amor humano, como la fraternidad, la amistad, la ayuda- solidaria hacia los necesitados, etc.

Cuando hablamos de "amor auténtico" entre un hombre y una mujer, nos referimos sólo a aquel amor que se da de manera exclusiva, fiel, fecunda y para siempre en el matrimonio. Pueden existir relaciones diferentes, pero al carecer de sus elementos esenciales que son la estabilidad, el verdadero compromiso y la fecundidad, el amor deja de ser total y por tanto no es pleno.

«Dios es amor, y quien permanece en el amor permanece en Dios y Dios en él» (1 Jn 4, 16).

La anterior cita bíblica sintetiza el sagrado vínculo entre Dios-Amor y la permanencia en Dios, suele sucedernos que al introducirnos en la experiencia religiosa experimentamos una comunión con Dios y efectivamente es de esa manera. Cristo nos mostró el camino del amor sintetizándolo en la atención que le brindamos a los otros, especialmente los más necesitados, no sería de extrañar que en la relación de los conyugues ese verdadero amor se visibilice en los momentos de enfermedad, escases u otras privaciones.

El Papa Francisco en la exhortación Amoris Laetitia indica lo siguiente:

9. Atravesemos entonces el umbral de esta casa serena, con su familia sentada en torno a la mesa festiva. En el centro encontramos la pareja del padre y de la madre con toda su historia de amor. En ellos se realiza aquel designio primordial que Cristo mismo evoca con intensidad: «¿No habéis leído que el Creador en el principio los creó hombre y mujer?» (Mt 19,4). Y se retoma el mandato del Génesis: «Por eso abandonará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y serán los dos una sola carne» (2,24).

11. La pareja que ama y genera la vida es la verdadera «escultura» viviente —no aquella de piedra u oro que el Decálogo prohíbe—, capaz de manifestar al Dios creador y salvador. Por eso el amor fecundo llega a ser el símbolo de las realidades íntimas de Dios.

El amor se recrea no es una realidad inamovible, crece y evoluciona constantemente. Los esposos deben ajustarse a esa realidad sin perder el cariño y olvidar los detalles y esfuerzos del enamoramiento. Efectivamente ese amor deberá consolidarse en la reconquista diaria, la búsqueda de la felicidad mutua y la vivencia de la madurez que acarrea el paso del tiempo.

Abrir los ojos del alma para deslumbrarnos con la gracia y belleza del ser del otro, es el reto conyugal que va más allá de las canas, arrugas y un sinnúmero de huellas dejadas por el tiempo que pueden ser superadas fácilmente cuando se ama con pureza y en auténtica oblación.

Comentarios y consultas a mleiton@cedesdonbosco.ed.cr

La oración es una práctica muy poderosa que requiere perseverancia, humildad, fe y de manera muy especial, el reconocimiento de que tenemos a Dios como Padre amoroso que por encima de nuestras debilidades nos ama incondicionalmente. Cuando a Jesús le preguntan por la oración, respondió de la siguiente manera:

Les dijo: «Cuando recen, digan:

Padre, santificado sea tu Nombre,

venga tu Reino.

Danos cada día el pan que nos corresponde.

Perdónanos nuestros pecados,

porque también nosotros perdonamos

a todo el que nos debe.

Y no nos dejes caer en la tentación.»

(Lc.11,2-4)

 

Seguidamente abordaremos algunos conceptos muy importantes en relación a esta extraordinaria oración.

El Padre: Santificado sea tu nombre

  • Éxodo 6,4 Escucha, Israel: Yahvé nuestro Dios, es Yahvé-único. Y tú amarás a Yahvé, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas. Graba en tu corazón los mandamientos que yo te entrego hoy, repíteselos a tus hijos…
  • Reconocer la paternidad y divinidad de Dios es fundamental para comprometerse a vivir según sus enseñanzas, cumplir con sus mandatos, visto de otra manera, quien ama es fiel, este principio es indivisible pues resultaría inaudito que una persona le diga a su conyugue que le ama, pero que no le será fiel, con el Señor sucede lo mismo, ¡si lo amas… demuéstralo! Que tus acciones digan más que tus palabras.

El Reino de Dios que viene al mundo.

  • El Reino de Dios es para nosotros lo más importante. Se aproxima en el Verbo encarnado, se anuncia a través de todo el Evangelio, llega en la muerte y la Resurrección de Cristo. El Reino de Dios adviene en la Última Cena y por la Eucaristía está entre nosotros. El Reino de Dios llegará en la gloria cuando Jesucristo lo devuelva a su Padre:
  • Esta petición es el “Marana Tha”, el grito del Espíritu y de la Esposa: “Ven, Señor Jesús”:

La petición del pan (plural, no solo el mío) de todos los días.

  • Danos”: es hermosa la confianza de los hijos que esperan todo de su Padre. “Hace salir su sol sobre malos y buenos, y llover sobre justos e injustos” (Mt 5, 45) y da a todos los vivientes “a su tiempo su alimento” (Sal 104, 27). Jesús nos enseña esta petición; con ella se glorifica, en efecto, a nuestro Padre reconociendo hasta qué punto es Bueno más allá de toda bondad.
  • Además, “danos” es la expresión de la Alianza: nosotros somos de Él y Él de nosotros, para nosotros. Pero este “nosotros” lo reconoce también como Padre de todos los hombres, y nosotros le pedimos por todos ellos, en solidaridad con sus necesidades y sus sufrimientos.
  • “Nuestro pan”. El Padre que nos da la vida no puede dejar de darnos el alimento necesario para ella, todos los bienes convenientes, materiales y espirituales. En el Sermón de la Montaña, Jesús insiste en esta confianza filial que coopera con la Providencia de nuestro Padre (cf Mt 6, 25-34). No nos impone ninguna pasividad (cf 2 Ts 3, 6-13) sino que quiere librarnos de toda inquietud agobiante y de toda preocupación. Así es el abandono filial de los hijos de Dios:

«A los que buscan el Reino y la justicia de Dios, Él les promete darles todo por añadidura. Todo en efecto pertenece a Dios: al que posee a Dios, nada le falta, si él mismo no falta a Dios» (San Cipriano de Cartago,

El perdón, petición y compromiso.

  • Esta petición es sorprendente. Si sólo comprendiera la primera parte de la frase, —“perdona nuestras ofensas”— podría estar incluida, implícitamente, en las tres primeras peticiones de la Oración del Señor, ya que el Sacrificio de Cristo es “para la remisión de los pecados”. Pero, según el segundo miembro de la frase, nuestra petición no será escuchada si no hemos respondido antes a una exigencia. Nuestra petición se dirige al futuro, nuestra respuesta debe haberla precedido; una palabra las une: “como”.
  • Nos volvemos a Él, como el hijo pródigo (cf Lc 15, 11-32) y nos reconocemos pecadores ante Él como el publicano (cf Lc 18, 13).
  • Lucas 36-38 "Sean compasivos como es compasivo el Padre de ustedes. No juzguen y no serán juzgados; no condenen y no serán condenados; perdonen y serán perdonados. Den, y se les dará; se les echará en su delantal una medida colmada, apretada y rebosante. Porque con la medida que ustedes midan, serán medidos ustedes.»"

Actitud cristiana frente al mal en el mundo.

  • Esta petición llega a la raíz de la anterior, porque nuestros pecados son los frutos del consentimiento a la tentación. Pedimos a nuestro Padre que no nos “deje caer” en ella. Traducir en una sola palabra el texto griego es difícil: significa “no permitas entrar en” (cf Mt 26, 41), “no nos dejes sucumbir a la tentación”. “Dios ni es tentado por el mal ni tienta a nadie” (St 1, 13), al contrario, quiere librarnos del mal. Le pedimos que no nos deje tomar el camino que conduce al pecado, pues estamos empeñados en el combate “entre la carne y el Espíritu”. Esta petición implora el Espíritu de discernimiento y de fuerza.
  • “No entrar en la tentación” implica una decisión del corazón: “Porque donde esté tu tesoro, allí también estará tu corazón [...] Nadie puede servir a dos señores” (Mt 6, 21-24). “Si vivimos según el Espíritu, obremos también según el Espíritu” (Ga 5, 25)

¡Qué difícil es perdonar a quien nos ha ofendido! Es lo que dijo el Papa Francisco improvisando durante la catequesis de este miércoles en la Audiencia General en la Plaza de San Pedro.

Al hablar de la oración del Padre Nuestro en la Misa, el Papa hizo la siguiente reflexión. “Para ser dignos de recibir el perdón de Dios nos comprometemos a perdonar a quien nos ha ofendido. Y esto no es fácil, ¿eh? Perdonar a las personas que nos han ofendido no es fácil, es una gracia que debemos pedir: ‘Señor, enséname a perdonar como tú me has perdonado a mí’. Pero es una gracia, con nuestras fuerzas no podemos”.

El Papa Francisco añadió que “de esta manera, mientras nos abre el corazón a Dios, el Padrenuestro nos dispone también al amor fraterno”. “En definitiva, pidamos a Dios que nos ‘libere del mal’ que nos separa de Él y nos divide respecto a nuestros hermanos”.

“Comprendamos bien que estas son peticiones muy convenientes para prepararnos a la Santa Comunión”.

Comparta con nosotros su consulta u opinión al correo mleiton@cedesdonbosco.ed.cr

La expresión Derechos Sexuales y Reproductivos (DDSSRR), resulta de una interpretación desviada del número 2 de la Declaración Universal de Derechos Humanos de las Naciones Unidas de 1948 que dice: “Toda persona tiene todos los derechos y libertades proclamados en esta Declaración, sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición”.

La interpretación que de este artículo hacen los defensores de los DDSSRR se basa en una visión del hombre distinta de la que inspiró ese texto histórico original, el cual piensa en el sexo en relación con el amor, el matrimonio y la reproducción. Mientras que, para éstos de hoy, la sexualidad debe separarse del matrimonio y de la procreación. Sexo, sin relación a nada.

Para los defensores de los DDSSRR, las libertades incluyen un supuesto ‘derecho’ a la contracepción, a la esterilización, al aborto, a las técnicas modernas de fecundación artificial y al matrimonio homosexualidad con adopción incluida.

En el origen de este nuevo movimiento se encuentra la poderosa ONG “Federación Internacional de Planificación Familiar” (IPPF por sus siglas en inglés).

El IPPF, en su Carta de los Derechos Sexuales y Reproductivos, considera que la vida de la madre no debe ser puesta en peligro por causa de un embarazo. Lo cual está bien y felizmente ese peligro es cada día menor. Pero luego añaden que todas las personas tienen derecho a verse libres de temores impuestos desde el exterior, libres de la vergüenza y de sentirse culpables, libres de las creencias basadas en mitos y otros factores psicológicos que dificultan la respuesta sexual o impiden las relaciones sexuales libres.

Con la expresión ‘libres de las creencias basadas en mitos que impidan las relaciones sexuales libres’ aluden a diversas religiones, y especialmente a las enseñanzas de la Iglesia Católica. Pero la Iglesia solo repite la enseñanza bíblica en torno al sexto mandamiento: No fornicar y no cometer adulterio.

Se expone también el derecho a no quedar embarazada, el derecho a la autonomía absoluta en materia de reproducción sexual, lo cual abarca todo lo referente al aborto. Se protege la confidencialidad con las adolescentes, para evitar la intervención de los padres en todo o que haga referencia a la sexualidad, a la contracepción y al aborto.

Se concentran en facilitar a las mujeres de los países en vías de desarrollo, el acceso a los anticonceptivos y abortos legales. Promueven algunas medidas justas y necesarias, pero existe una obsesión por considerar el recurso al aborto como la clave de la liberación femenina. Según ellos la mujer no debe embarazarse y, si se embaraza, debe abortar. Para concebir, se prefiere la fecundación in vitro. Pero todavía no han podido impedir el embarazo y el parto. Por eso tratan de perfeccionar la fabricación de ‘vientres artificiales’. Mientras tanto se discute sobre la conveniencia o no de alquilar vientres de señoras necesitadas de dinero, para que lleven adelante el embarazo y el parto, de hijos ajenos concebidos en un laboratorio.

Plantean la existencia de un derecho a las prácticas de fecundación in vitro y la transferencia de embriones a vientres alquilados. Cualquier individuo puede manifestar su deseo de ‘tener un hijo’, y el Gobierno está obligado a facilitar este deseo poniendo a su disposición los servicios públicos de salud con los métodos ya mencionados.

Valoramos positivamente que los avances médicos pueden hacer mucho más segura la maternidad; que la violencia sexual sea erradicada, que el machismo sea combatido, y que la mujer no debe seguir experimentando la exclusión social. Pero el acento que se pone en el aborto no es correcto.

Los DDSSRR consideran que la libertad humana se ve incrementada si la sexualidad sólo busca el placer, y si entre varones y mujeres no hay más vínculos sentimentales que los que proceden de pactos temporales y revisables. No al matrimonio y no a la familia.

Pero seamos claros: los niños, más que alimento y vestido necesitan el cariño de sus padres, los cuales se aman entre sí; la liberación de la mujer no se logra negando el auténtico bien de la sexualidad con amor, sino educando para que ese bien de la sexualidad comprometida se produzca. La maternidad es una bendición. La situación de la mujer mejora con la defensa del matrimonio, y con la mejora de las condiciones que hacen posible la maternidad y la salud de los niños durante la gestación, en el parto y después del parto.

Cuando se pretende que existe un ‘derecho’ a la fecundación in vitro, se olvida que se eliminan embriones humanos, y que se está exigiendo un derecho sobre otra persona, sobre el hijo futuro, y eso contradice la lógica propia de los derechos: Nadie tiene derecho sobre otra persona. No se tiene derecho al hijo (pues éste es un regalo). En cambio, el niño sí tiene el derecho de ser criado y educado de una manera respetuosa con su alta dignidad de persona creada a imagen y semejanza de Dios.

La posición a favor del aborto crece en el mundo, y está influyendo negativamente la forma de pensar de muchos, mediante su dominación abusiva de los Medios de Comunicación de masas. Dichos Medios propagandizan puntos de vista pro-choice (es decir, a favor del aborto) y, al mismo tiempo, deforman y censuran nuestro punto de vista pro-life (es decir, a favor de la vida).

Después de que la Corte Suprema de los Estados Unidos legalizara el aborto en 1972, sus partidarios continúan promoviendo el aborto enérgicamente al mismo tiempo que ocultan la matanza legal de inocentes que ello representa. Crearon el término ‘pro choice’ (libre elección), intentando identificarse a sí mismos como una de las muchas formas admirables de liberación humana.

La eliminación de niños por nacer, los seres más débiles, inocentes, indefensos, aparece entonces como un ejercicio noble de la libertad, como una ‘conquista’ de la civilización sobre todo para las mujeres, cuando en realidad se trata de una ideología de muerte que se tolera y se aprueba por muchos y, a veces, incluso se impone.

Pro choice significa en realidad libre elección para matar a seres humanos débiles, inocentes e indefensos.

Con estas distorsiones del lenguaje, las clínicas abortista se presentan ahora como ‘centros de salud reproductiva’. Matar al niño no nacido es llamado ahora ‘interrupción voluntaria del embarazo’ (pero sabemos que el embarazo que se interrumpe no se reanuda). El embrión y el feto han sido declarados ‘no miembros de la raza humana’.

Las modernas enseñanzas de la Biología y la Genética constituyen un obstáculo para los abortistas, ya que la realidad científica enseña que el ser humano comienza a existir desde el momento de la fecundación o concepción.

Pero, desgraciadamente, el lenguaje pro-aborto está cambiando la percepción popular y está adormeciendo las conciencias sobre la matanza de inocentes. Como dijo Juan Pablo II: “Acciones que hace poco tiempo eran unánimemente consideradas criminales y rechazadas por el sentido común, se están haciendo gradualmente aceptables en la sociedad.” Ojalá eso no llegue a ocurrir en Costa Rica.

Es característico del movimiento pro choice entender la libertad como un bien absoluto, ilimitado y autónomo. Pero no somos completamente libres. Por eso a nadie se le ocurre decir que somos perfectamente libres para robar. Porque existen límites legítimos a nuestra libertad. En todos los sistemas legales del mundo, los ciudadanos son libres para elegir, excepto cuando el ejercicio de esa elección irrespeta los derechos de los demás. Entonces, ¿cómo puede haber libertad legal para abortar, si vulnera el derecho a la vida del niño que todavía no ha nacido? Vulnera el primero y más importante de los derechos humanos.

Los abortistas intentaron resolver este problema, diciendo que no se trata de un crimen, puesto que, según ellos, el feto, ‘ni está vivo, ni es un individuo, ni un miembro de la raza humana’. Muchos políticos han tratado de divulgar esas mentiras, pero los hechos confirman que el ser humano comienza a existir desde el momento de la fecundación o concepción.

Adicionalmente, la Biblia dice claramente: “Yo te formé en el vientre de tu madre (Jer 1,5)”.

Afirmar que el feto es un nuevo individuo (y no es parte del cuerpo de la madre), no es una ‘opinión’ o una especulación filosófica o religiosa, sino un hecho científico basado en la observación, ya sea por los 46 cromosomas distintivos de la especie humana, o bien porque el ADN (o herencia genética) del embrión que es distinta de la de su madres y su padre.

Al confrontarse con la evidencia científica muchos líderes pro choice han aceptado calladamente el hecho de que el aborto es la matanza legal de seres humanos inocentes. Pero otros siguen manteniendo que este ‘asesinato’ legal está justificado por el valor mayor de la ‘libertad de elección’ de la madre (su bienestar y el ejercicio de su profesión), si se compara con la vida de un niño que todavía no ha nacido, pero que ya ha sido concebido. Para ellos, hay vidas humanas es más valiosas que otras. No somos todos iguales.

La visión pro choice elimina la vida mediante la anticoncepción y la esterilización, elimina la vida después de la concepción con el aborto, elimina las vidas minusválidas con la eutanasia, elimina, sobre todo, las vidas de los más pobres en los países menos desarrollados. Las ayudas internacionales llegarán a estos países, solo si se implantan las más radicales medidas abortivas y contraceptivas.

 La práctica de los médicos ha sufrido un gran impacto: el antiguo ‘Juramento Hipocrático’, con toda su bella integridad, ha sido una condición exigida para toda práctica médica durante 2500 años al servicio de la vida humana. Hasta que los líderes pro choice del s. XX consiguieron eliminar de dicho juramento médico la siguiente frase: “Nunca daré una medicina mortal, aunque se me pida, ni daré semejante consejo”; igualmente, han eliminado la parte donde dice: “No daré a ninguna mujer medios para provocar un aborto”.

Desde 1973, los abortos en todo el mundo han matado una media de 50 millones de niños no nacidos al año. Ojalá que no permanezcamos indiferentes.

Hoy en día vivimos de manera acelerada y a ratos no escuchamos los que otros tienen que decirnos respecto a varios temas de la cotidianidad que pasamos por alto, quiero compartir contigo cinco verdades que no ofenden pero que talvez nos incomodan cuando nos las dicen.

1.¡Pasas pegado al teléfono! Ciertamente los teléfonos celulares modificaron para siempre las relaciones sociales y la comunicación entre los seres humanos, a tal punto que se convirtieron en una extensión de la mano para muchos, no resulta extraño escuchar a alguien decir ¡tuve que volver a casa pues dejé el teléfono en ella! Aunque esto significara llagar tarde al trabajo e incluso perder alguna cita importante, comúnmente miramos videos de accidentes que sufren personas por el mal uso que dan al celular, absortos en una pantalla se les va la vida, algunos disfrutan de un paseo a la playa, montaña o incluso al extranjero pegados literalmente a su teléfono, resulta irónico, pero pasó más tiempo comentando el selfie tomado en el sitio histórico o icónico que disfrutando de él.

"Pues donde está tu tesoro, allí estará también tu corazón." (Mt 6, 21)

2.¡Nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde! Típico de los que miran al amor de su vida en brazos de otro, sin lugar a dudas dejamos que las relaciones se desgasten al punto del olvido, sin embargo, el llanto y las quejas no serán suficientes para apaciguar el corazón de aquel que pierde lo valioso y luego se arrepiente. Valore lo que tiene… mientras lo tiene, recuerde que la vida no da garantías y mucho menos reembolsos, ame intensamente como si fuese el último día que tendrá consigo a los seres que ama, ciertamente pude ser el último.

“Quien cuida de la higuera comerá de sus frutos” (Pr 27,18)

3.¡Haga el bien sin mirar a quién! La vida da muchas vueltas y en ocasiones da sorpresas, la persona que hoy humillamos o maltratamos, mañana podría ser nuestro jefe o quién tenga en sus manos nuestro futuro, Jesús sintetizaba el amor al prójimo de la misma manera en que nos amamos, respetar a los demás y brindarles un trato justo y digno es la llave que abrirá muchas puertas en el porvenir. Como dice la canción “la vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida…”

"Amad a vuestros enemigos, haced bien a los que os odien" (Lc 6,27)

4.¡Si se ve mal y huele mal: está mal!  A mí me dijeron que no era delito… a todas luces y desde mucha distancia lo sabías, tu intuición te lo advertía, incluso aquel verdadero amigo te dijo ¡no se embarque! Pero pudo más la codicia, el dinero fácil, el creer que nadie se iba a enterar y un sinfín de pretextos que a la hora decisiva no suplen el dolor, la humillación, el sufrimiento de toda la familia, entre otros males. Si estás haciendo algo malo y sabes que lo es, detente ya, puede ser que aun estés a tiempo. Obviamente casos como la infidelidad, el engaño y otras traiciones, siempre traen consigo consecuencias dolorosas, no solo te haces daño si no que produces una herida que deja cicatriz para siempre en otros. Aunque resulte difícil has lo correcto y vivirás en paz, no tendrás que esconderte ni usar seudónimos para no ser reconocido, pues los que se meten en tinieblas para hacer lo malo poco a poco son absorbidos por ellas y pierden toda su luz.

"Pon tu alegría en el Señor, él te dará lo que ansió tu corazón." (Sal 37,4)

5.¡El tiempo es oro! Finalmente, mira tu reloj ¿Cuánto tiempo te ha tomado leer estas palabras? Puede que poco, sin embargo, tómalas como la oportunidad de cambiar, suelta el teléfono y mira a los ojos de quienes amas, ese tiempo es tan valioso que llegará el día en que lo darás todo por tenerle un minuto más a tu lado para decirle cuanto le amas, cuida lo que tienes, mañana puede ser de otro y esto aplica a mucho, tu pareja, familia, trabajo, amigos, etc. No deje para mañana el bien que puede hacer hoy, para lo bueno date prisa. Resiste la tentación pues un poco tiempo de placer se puede pagar con años de amargura y sufrimiento.

"Con la bondad y la fidelidad uno repara sus faltas, pero con el temor de Yavé se aleja del mal." (Pr 16,6)

Dios te bendiga.

Consultas y comentarios a mleiton@cedesdonbosco.ed.cr

Hace unos días un amigo me escribió un pensamiento que les comparto:

“El hijo le pidió dinero para salir con sus amigos a comer una hamburguesa a una venta de comida rápida; La madre cavilo por un momento:

Se sintió desconcertada y algo en sus adentros le recordó lo difícil que fue cuando aún era joven, las luchas de sus padres para salir adelante en la crianza de ella y sus hermanos, lo limitado que vivían y tener que abstenerse a tan solo mirar y muchas veces desear sin caer en la codicia, cuando se le antojaba algo recordaba las advertencias de su mamá que le decía; Cuidado me piden algo ahora que salimos porque no tengo dinero, y solo callaba…

Pero a un niño o un joven él solo salir de casa, todo cambia, hay más tentaciones a gastar y a pedir, toda imagen sea de comida u otra cosa apela a nuestras avenidas del alma (sentidos, vista, olfato, tacto, gusto y otros…) y casi que quedamos vulnerables a ceder si no tenemos dominio propio.

Basta con ir a un supermercado y estos contratan servicios de demostraciones de alimentos y con una probadita muchos cedemos a adquirir algo que no contaba en nuestro presupuesto, o nos hemos topado con personas que al momento de cancelar su cara se demuda (cambia) y muchos hablan disparates o comentan sobre los precios y salen frustrados con las ganas de haber adquirido más cosas que a la larga no necesitan.

Prioridad, es una palabra que pocos la conocen pero que miles la ejercen, significa “ventaja” puede traducirse como orden, y preferencia por las cosas que realmente importan y tienen valor, y esto en todas las circunstancias de lo que vivimos. (estudio, familia, religión, salud etc.)

Que paso con la historia de la señora, claro, le dio el dinero deduciendo que “mi hijo” no va a pasar por lo que yo viví,

Aun sabiendo que en su casa en el refrigerador y alacena había lo necesario para calmar ese apetito, o más que un capricho.

Creo que a muchos nos ha pasado y nos identificamos con estas situaciones, pero… ¿Es lo correcto? ¿Con esto estamos efectivamente enseñando a nuestros hijos a establecer prioridades?

Bendiciones

Tu Amigo y hermano Orlando”

En la sociedad del consumo resulta un reto decir no, existe una especie de código que debe seguirse al pie de la letra para ser aceptado, quien se oponga al mismo conspira contra su propia interacción social.

En el evangelio según San Lucas encontramos la siguiente frase dicha por Jesús:  "Mirad y guardaos de toda codicia, porque, aun en la abundancia, la vida de uno no está asegurada por sus bienes"(Lc 12,15). Existe un peligro latente cuando se cree que con la posesión de bienes materiales podemos ser felices o peor aun cuando apartamos nuestra mirada de lo verdaderamente valioso “El Reino de los cielos” cegados por el “brillo” de la riqueza.

Por otro lado, el Señor nos advierte en el evangelio según San Mateo “Amontonaos más bien tesoros en el cielo, donde no hay polilla ni herrumbre que corroan, ni ladrones que socaven y roben. Porque donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón” (Mt 6,20-21).

Las palabras del Maestro reflejan sin lugar a dudas un camino claro a seguir, no obstante, implica cruz y renuncia, ya que es evidente la incompatibilidad entre el amor a la riqueza y el amor a Dios, mostrar a los hijos el camino de la virtud, sabiduría y dominio propio no es fácil, nadie dijo que lo sería, seguidamente les compartimos algunos concejos prácticos para la educación de los niños.

  1. Todo niño pequeño debe conocer los límites, un acuerdo familiar en esta materia es fundamental para el desarrollo sano de la persona.
  2. Una escala de valores definida donde la identidad cristiana tiene un lugar protagónico es ideal para una adecuada jerarquización de lo que es más importante frente a lo secundario.
  3. El testimonio de los mayores iniciando por los padres de familia es crucial en la conformación de la personalidad y la autoestima del niño.
  4. Debe enseñarse desde muy temprana edad el valor de las cosas, así como las posibilidades reales para sufragar ciertos gastos en miras al aprovechamiento de los recursos sin desperdicios ni caer en la mezquindad.
  5. Ante la diversidad de propuestas que ofrece el mercado consumista se debe enseñar al niño la diferencia entre necesidad y capricho.
  6. Decirle no al niño en determinadas circunstancias fortalece la templanza y la capacidad de saber esperar a sabiendas que para todo hay un tiempo.
  7. Eduque en desprendimiento y capacidad de compartir lo que se tiene, no hay que hacer de los niños pequeños “acumuladores” que almacenan montones de juguetes y cosas que casi o nunca usan.
  8. Haga limpieza en el hogar y si algún artículo tiene más de un año sin uso regálelo, despréndase de él, trate que su hijo haga lo mismo con sus juguetes y otros artículos.
  9. Dialogue en familia respecto a la economía del hogar y como algunos sacrificios se pueden convertir en beneficios a mediano y largo plazo.
  10. Nunca olvide que si usted pasó por necesidades de niño ellas forjaron su personalidad y al darle todo a sus hijos les priva del placer que se experimenta al alcanzar una meta anhelada y por la cual se debe hacer algún sacrificio.

Finalmente, mirando en retrospectiva la reflexión de don Orlando será necesario hacer un mayor esfuerzo en la educación de los niños de hoy para poder cifrar nuestras esperanzas en el mañana, las generaciones venideras enfrentarán retos aún mayores en la crianza de sus hijos. La oración y una participación activa y constante en la vida de Iglesia son los pilares que sustentan a la familia en aras de un mañana mejor.

Envía tus consultas y comentarios a mletion@cedesdonbosco.ed.cr  

Página 1 de 2